Fernando Lederer

#27 ¿Crisis? ¿Qué crisis?

In emprendedores, liderazgo, motivación, superación on 22 julio 2011 at 18:12

La portada del Crisis? What Crisis? de Supertramp es una de las más célebres de la historia del Rock. Representa a un tipo con pinta feliz tumbado en una hamaca como si estuviera en la playa, solo que el panorama a su alrededor es de desolación total. Su observación, mientras escucho el tema Another man’s woman, me trae a la cabeza la siguiente reflexión:

Sin importar la educación, el estatus social o la zona del mundo donde hayas nacido, tarde o temprano has tenido que enfrentarte con ciertas dificultades en tus relaciones, estudios, trabajo, o cualquier otra actividad. Cada vez que te enfrentas a uno de estos desafíos externos tienes dos opciones: responder positiva y constructivamente, o dejarte abrumar por los acontecimientos. Si elijes responder, mantener la claridad y ocuparte de lo inevitable, entonces creces, aprendes y te conviertes en alguien mejor. Tu autoestima sube, tu confianza en tus habilidades también sube, y tu propia imagen mejora.

Las empresas pasan por los mismos ciclos de desafío-respuesta. Cuando una pequeña empresa es capaz de superar los inevitables vaivenes del mercado, ésta adquiere mayor capacidad para superar mayores retos. Un profesor mío decía que “las empresas siguen vivas mientras facturan lo suficiente para pagar sus errores”. Cada cierto tiempo todas las empresas atraviesan crisis que si no son bien gestionadas, pueden acabar con ellas.

Las personas somos muy parecidas a las empresas. Nuestra falta de habilidad para gestionar una crisis puede acabar con nosotros, incluso en el sentido literal. Si no somos capaces de superar un determinado desafío, nuestra autoestima baja y nos inhabilita para gestionar eficazmente el siguiente desafío, y así nuestra confianza baja y baja cada vez más.

Como ya se ha dicho antes, todo lo que te pasa está determinado por tus respuestas. En tus respuestas está todo lo que sabes, todo lo que aprendes y todo lo que eres. La experiencia no es lo que te ocurre, es lo que haces con lo que te ocurre. Tu vida y tu personalidad se manifiestan en tus respuestas, y no en las cosas que te ocurren. Por eso los puestos profesionales mejor pagados y de más responsabilidad tienen como requisito indispensable la habilidad de gestionar crisis.

En realidad de lo que estamos hablando aquí es de carácter. Uno de los objetivos prioritarios de mi vida es desarrollar mi carácter, ser mejor, más agudo y más fuerte. Pero el desarrollo del carácter no es tan fácil como pueda parecer. Procuro organizar mi vida con tesón para minimizar imprevistos a menudo desagradables. Uso mi educación, inteligencia y experiencia para evitar cualquier adversidad que pueda ocurrir. Planeo y preparo el día para que transcurra lo más suavemente posible en casa y en el trabajo. Todos lo hacemos, si no somos insensatos. Y a pesar de todos nuestros esfuerzos, la adversidad aparece continuamente. Sin embargo, en ausencia total de adversidad no podemos desarrollar el carácter, no crecemos, no mejoramos, no maduramos. Atrapados en esta universal contradicción, sólo tenemos una opción: elegir estar a la altura de las circunstancias.

Acepta la adversidad como un factor inevitable de la vida, y cuando llegue, mantén la cabeza alta (físicamente), afróntala fijamente y di “soy más grande que tú, no puedes vencerme”. Las personas de más éxito son las que responden mejor cuando vienen mal dadas. El resto es secundario.

Las actuales investigaciones que estudian la inteligencia emocional confirman que se puede predecir la calidad de vida de las personas atendiendo a su capacidad para responder ante la adversidad. Lo cierto es que la mayoría nunca se prepara para la decepción y la dificultad, que cuando llegan sorprenden con la guardia baja y arrollan emocionalmente. Este tipo de gente piensa que el fracaso es una señal de incapacidad, así que cuando ocurre se decepciona fácilmente y pierde el coraje y la confianza necesarios para seguir adelante. Algunos llegan a la depresión, se vienen abajo, se rinden; dejan de trabajar en si mismos y se preocupan más por su seguridad y por su miedo a perder, que por las opciones de avanzar. Sin embargo, la gente de éxito sí se prepara para la adversidad, o al menos ha pensado cómo respondería eficazmente ante ciertas situaciones de dificultad. Mira el problema como algo aislado y concreto, y no como algo general y personal. Desarrolla herramientas mentales para usarlas inmediatamente cuando se presenta la desdicha.

Los mayores líderes se caracterizan por incluir en sus planes todas las posibilidades, sin ilusiones, y prepararse para responder ante el peor supuesto, sea cual sea. En el fragor de la batalla, cuando todo el mundo está confuso y bajo el fuego, son capaces de dar respuestas positivas, claras, concisas e inmediatas. Como el tipo de la portada.

 

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