Fernando Lederer

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#37 Aspectos fundamentales del establecimiento de metas

In emprendedores, liderazgo, negocio on 7 febrero 2012 at 08:00

El mayor beneficio del establecimiento de metas no es el logro en si mismo, que también, sino la persona en que te conviertes mientras tanto. Por eso los objetivos son tan valiosos. Dan forma a tus aspiraciones, y ponen a punto los recursos necesarios para conseguir cualquier cosa que desees.

Las metas son poderosas porque te llevan a desempeñarte y superarte como nunca, puesto que conseguirlas requiere que seas mucho mejor, que seas más hábil, más inteligente, que te adaptes mejor a los cambios, que hagas más.

Las tres cualidades de todo objetivo que te marques son:

– Inspirador

– Creíble

– Medible

Esto es, debe ser motivador para ti, algo por lo que valga la pena pelear; debe ser algo que puedas hacer, que sea posible, realizable, y para lo que haya tiempo suficiente; y tiene que ser palpable, con fecha de inicio y final, con números y datos suficientes que te permitan verificar y corregir sobre la marcha.

Las metas aportan a tu vida visión a largo plazo. Todos necesitamos metas a largo para superar con éxito los obstáculos que se presentan día a día. La vida funciona de manera que soñamos a largo pero vivimos a corto. Soñamos en futuro pero vivimos en presente, y la realidad es que el presente suele presentar obstáculos, a veces muy difíciles. Afortunadamente existen las metas, para superar esos obstáculos y crecer.

Los aspectos fundamentales que debes saber a la hora de establecer metas son:

Evaluación y reflexión. La única forma razonable de decidir lo que quieres para ti en el futuro es saber primero exactamente dónde estás, en qué momento, qué lugar ocupas. Segundo, cuál es tu nivel de satisfacción en tu situación actual. Sé riguroso en este punto, pues de esto depende toda tu estrategia.
Anhelos. ¿Cuáles son tus más altas aspiraciones? ¿Te has parado a pensar cuáles son los valores de tu vida y lo que realmente quieres lograr? No me refiero a lo que otros quieren para ti, o lo que debes tener o lo que tienes que hacer. Hay ciertos sueños que nacen de lo más profundo de ti mismo, esos objetivos que son sólo tuyos y que dan sentido a tu vida.
S.M.A.R.T. Es un acrónimo inglés que significa Specific, Measurable, Attainable, Realistic, Time-sensible.

  • Specific. Específico. No seas impreciso. Exactamente, ¿qué quieres?
  • Measurable.Medible.Cuantifica el objetivo. ¿Cómo vas a saber cuándo lo has conseguido?
  • Attainable. Asequible. Sé honesto contigo mismo acerca de lo que puedes conseguir a estas alturas de tu vida, y considera tus actuales responsabilidades.
  • Realistic.Realista.Que sea realizable, realista y práctico.
  • Time-sensible. Marco temporal. Dale a tus objetivos un lugar en el tiempo. ¿Cuál es el plazo?

Supervisión. Ten a alguien de confianza que pueda verificar tu evolución y ayudarte a mantener la perspectiva. Un buen supervisor no te dejará caer, y tampoco te dejará dormirte en los laureles.

Ten en cuenta una cosa importante. Una persona media, con una inteligencia media, un talento medio y una educación media puede sobrepasar al genio más brillante que puedas conocer, sólo por tener metas claras y voluntad inquebrantable.

 

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#35 Los 4 hábitos financieros imprescindibles para tu éxito

In emprendedores, liderazgo, negocio on 30 noviembre 2011 at 08:00

Esta semana, mientras trabajaba en la planificación estratégica del proyecto emprendedor de uno de mis clientes, no me he podido resistir a compartir contigo, estimado lector, la información que ahora sigue. Y sí, este cliente tiene nombre y apellidos, pero nos une un contrato de confidencialidad que no me permite revelar su identidad ni los pormenores de nuestra relación profesional. Al menos de momento, y mientras no tenga su autorización, así será; así es siempre cuando me contratan a nivel individual. 

Pero sí puedo decir que se llama Carlos, que es un artista completo, que tiene un CI que se sale de los gráficos, y que tiene todo lo que hay que tener en la cabeza para hacer de su proyecto creativo un negocio próspero. Yo sólo ayudo a ordenar las ideas y darles proyección, a convertirlas en algo real. Que no es poco. 

Vamos al lío. En este post vamos a tocar uno de los temas más importantes para cualquier persona sana: la economía. Creo que el dinero no tiene por qué ser la más alta prioridad de la vida. Pero no tengo ninguna duda de que juega un papel protagonista que impregna todas sus facetas, personales y profesionales, y es necesario aprender a manejarlo como lo que es: una herramienta.

Dependiendo de cómo se use puede traer gozo y felicidad a una vida, pero también ruina. Es necesario que seas plenamente consciente de las oportunidades que te brinda, así como de las trampas que te tiende. Lo cierto es que gracias al dinero se han hecho realidad algunas de las más altas creaciones de la humanidad. Cada día nacen proyectos fenomenales gracias a la aportación de recursos económicos de millones de personas en todo el mundo, incluidos los tuyos. Se construyen negocios, escuelas, infraestructuras, progreso; se organizan la filantropía y la solidaridad que tanto bien hacen a la humanidad. Por otro lado se crean negocios ilegales; la avaricia corporativa e institucional, y la  personal también, campan por sus fueros. Las guerras, las hambrunas… todo gira alrededor del dinero.

Más allá de las noticias que nos asaltan acerca de la economía mundial en los últimos tiempos, me gustaría mostrarte la filosofía que subyace bajo la actitud financiera de quienes emprenden con éxito grandes y prósperos proyectos personales y empresariales, que entienden el dinero como una herramienta que sirve para mejorar la propia vida y la de otros. Propósito: crear riqueza para uno mismo y para los demás.

Esta filosofía, común en esas personas, incluye cuatro hábitos principales:

  1. Deudas NO. Puede ser letal para tus sueños y tus metas. Puede ser letal para tu negocio, para tu futuro financiero, para tu matrimonio. Si quieres una vida próspera y tranquila es necesario que sepas gestionar tus deudas. Si no eres diestro en ello, mejor aleja de ti la idea de endeudarte.
  2. Ahorro. Una de las claves de la riqueza a largo plazo es la disciplina del ahorro. Un firme compromiso de ahorro te puede dar la seguridad y la tranquilidad que necesitas para la vida que quieres llevar.
  3. Inversión. Invertir es diferente a ahorrar. Supone riesgo calculado, y la posibilidad de beneficios. El ahorro y la inversión tienen utilidades distintas, según sean tus metas. En el momento en que destinas parte de tus ingresos a la inversión, activas el proceso de la independencia económica. Tu dinero empieza a trabajar para ti, no tú para tu dinero.
  4. Donación. Donar parte de tus recursos de forma habitual es uno de los principios económicos más sólidos que puedas llegar a aprender. Puede parecerte chocante, pero los que más tienen más lo practican. Donar acelera el logro de objetivos. Te hace más grande de lo que ya eres. No sólo te hace más próspero, sino que te permite disfrutar mejor de tu prosperidad, y ese es el mayor beneficio.

Hay un dicho que reza: Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas, y da todo lo que puedas. Las personas que conocen el poder del dinero para hacer el bien tienen vidas sanas y equilibradas.

Hay que recordar también que el dinero tiene una cara seductora que te vende la idea de que puede resolver todos los problemas. Pero no. Tener dinero (¡y mucho!) está muy bien mientras lleves una vida equilibrada y con objetivos claros. Es muy importante que tú domines el dinero, y no al contrario.

La adopción de estas cuatro disciplinas te garantiza confianza, seguridad y prosperidad. Y recuerda esto: No es cuestión de cantidad, es cuestión de hábito.

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#32 Definamos conflicto

In emprendedores, liderazgo, negocio on 10 octubre 2011 at 17:06

El conflicto está presente en el devenir diario de todas las organizaciones, ya sean estas familiares, sociales, laborales, empresariales o políticas. No puede ser evitado, ni suprimido, aunque es posible manejarlo para usarlo en nuestro favor mediante el continuo seguimiento de las señales que su existencia emite en la propia organización.

Si no se actúa apropiadamente puede darse la situación en la que el conflicto gestione la organización. El conflicto aparece cuando los resultados dependen directamente de la colaboración entre personas, el trabajo en equipo y la creatividad colectiva, y donde se tiende a descuidar el manejo de las relaciones en favor de un excesivo enfoque a los resultados.

El desacuerdo que nace de la incompatibilidad de intereses, objetivos y valores entre individuos y grupos, y cobra desarrollo cuando éstos se bloquean entre sí para conseguir sus metas, se denomina conflicto organizacional. Algunos de sus efectos negativos son la caída de productividad, merma en la comunicación, desmotivación e insatisfacción. Pero el conflicto en si mismo no tiene por qué ser negativo; puede ser un excelente impulso para el cambio y el crecimiento en la mayoría de los casos. Cuando se gestiona debidamente, el conflicto puede llevar al estímulo de la creatividad y la innovación, y a la mejora de los procesos internos. 

Por otra parte, el conflicto puede ser utilizado para fomentar las buenas relaciones interpersonales basadas en el respeto mutuo. Puede considerarse como fuente de aprendizaje continuo, de nuevos conocimientos y desarrollo positivo de la organización.

A través del tiempo, el conflicto ha sido contemplado de diferentes formas, entre las que se pueden destacar:

Visión tradicional: percibe el conflicto como algo malo, destructivo, nocivo para la organización, y como tal debe ser eliminado. Considera que el conflicto es resultado de una mala comunicación y una falta de confianza, y por tanto hay que evitarlo, así como a las personas involucradas.

Visión humanista: su punto de partida es que el conflicto es algo natural e intrínseco en toda organización. Así que debe ser aceptado, ya que puede llevar a una mejora del desempeño.

Visión interactiva: se basa en que el conflicto debe ser alentado porque tiende a ejercer efectos positivos sobre la organización en forma de competitividad, creatividad e innovación.

Los motivos de conflicto más comunes son los siguientes: personalidades dispares, sistemas de valores dispares, reparto confuso de funciones, recursos limitados, comunicación ineficaz, funciones interdependientes (A no puede hacer su trabajo hasta que B haga el suyo), complejidad organizativa (organizaciones más complejas son más conflictivas), normativas poco realistas, plazos poco realistas, expectativas poco realistas, toma de decisiones colectiva (el conflicto es directamente proporcional al número de personas que participan en la toma de decisión), toma de decisiones basada en consenso (no hay consenso sin conflicto), antiguos conflictos mal gestionados.

También se puede dar a los conflictos diferentes categorías. P.S. Robbins distinguió los conflictos como funcionales y disfuncionales. Conflictos funcionales son aquellos que ayudan a conseguir objetivos y a mejorar el desempeño dentro de las organizaciones. Conflictos disfuncionales son aquellos que frenan o impiden la consecución de objetivos y empeoran el desempeño. No parece fácil asegurar qué conflicto pertenece a una u otra categoría; el mismo conflicto puede no tener la misma importancia en distintos momentos, y puede no tener el mismo significado para las partes involucradas. 

#21 Negociación vs. autoestima

In coaching, emprendedores, liderazgo, negocio, superación on 6 junio 2011 at 19:15

Una de tus tareas vitales, que sin duda aumentará tu autoestima y confianza, es adquirir la habilidad de influir en otros a través de la negociación efectiva. Al contrario de lo que la mayoría cree, los grandes negociadores no son duros y temibles, no son exigentes y oprimentes, y no empujan al contrario a acuerdos indeseados. Suelen ser muy amables e inspiran confianza. Juegan a ganar-ganar, donde ambas partes terminan satisfechas del acuerdo alcanzado. Hacen muchas preguntas, porque quieren estar seguros de que entienden perfectamente las motivaciones del contrario, y se interesan por sus pretensiones. Son muy pacientes y se concentran primero en establecer en primer lugar muy claramente los puntos en común, antes de abordar amigablemente todos los demás asuntos. Se toman el tiempo necesario para comprender claramente cada cláusula y así evitar confusiones posteriores, antes de pasar a la siguiente.

Pocas cosas hay que suban tu autoestima tan rápido como negociar bien un asunto y alcanzar un buen acuerdo. Y hay pocas cosas que causen el efecto contrario tanto como negociar pobremente y conseguir un acuerdo pobre con el que tendrás que vivir siempre. Así que la habilidad para negociar es una parte importante para tu poder personal y tu eficacia personal.

Cómo ser un buen negociador:

  • Preparación. El 80% de la negociación se gana antes de empezar, con la preparación. Cuanto más preparado vayas, más probabilidades tendrás de alcanzar un buen acuerdo satisfactorio. Estudia toda la información posible y necesaria sobre el asunto y sobre la parte contraria, establece con claridad qué quieres (cuál es el acuerdo ideal para ti) y a qué estás dispuesto a renunciar para conseguirlo, y visualiza el proceso contemplando todas las posibilidades y alternativas. Tu posición de salida será más fuerte cuantas más alternativas tengas. Uno de los grandes poderes que puedes tener en una negociación es la opción de levantarte y marcharte. Del otro lado, cuanto más intenso sea tu deseo o la necesidad de conseguir algo y menores sean tus alternativas, menos poder de negociación traerás a la mesa. Los grandes negociadores tienen la habilidad de saber exactamente lo que quieren conseguir y aparentar que les importa poco conseguirlo o no.
  • Gestión del Tiempo. Es necesario saber exactamente cuándo vas a entrar en la negociación. Por ejemplo, si vas a negociar un asunto que para la otra parte depende de un cierre mensual, procura entrar a negociar en los últimos días del mes, porque es cuando menos tiempo tiene el contrario para fortalecer su postura, y estará más dispuesto a las concesiones. Mide muy bien cuándo entras y cuánto dura cada etapa, y recuerda que la paciencia siempre juega a tu favor. Si introduces una alternativa inesperada o inusual, da tiempo a la otra parte para digerir la propuesta, y deja que vuelva a ti. Si tienes paciencia y el contrario está muy alejado de tus posiciones, dale tiempo y verás cómo termina acercándose.
  • Renegocia. Recuerda que ninguna negociación tiene final. Si después de alcanzar un acuerdo la situación cambia y no te encuentras satisfecho con los términos del acuerdo, ten la sabiduría de volver y sugerir cambios que traigan una acuerdo equitativo a ambas partes, especialmente a ti mismo.

En todo acto de influencia, persuasión, venta y negociación, las claves para el éxito son:

  • Investiga, infórmate
  • Planifica
  • Trabaja sistemáticamente
  • Pide

 

#20 ¿Y tú, qué vendes?

In coaching, emprendedores, liderazgo, motivación, negocio on 30 mayo 2011 at 18:20

Esta genial viñeta de Forges me trae al presente el tema de la venta, y cómo afecta a nuestra autoestima el concepto que manejamos acerca de la misma. Algo de lo que me di cuenta hace algún tiempo es que todo el mundo se gana la vida vendiendo algo a alguien. Desde el momento en que naces hasta el fin de tus días estás vendiendo algo o te están vendiendo algo. Día tras día.

Pero ¿qué es la venta? No es más que la habilidad para persuadir a otros para que cooperen contigo en el logro de un objetivo común. Todo tipo de negociación incluye algún tipo de venta. Por ejemplo, ser padres es un continuo ejercicio de venta a los hijos (valores, comportamientos). Comienza a ver todo lo que haces desde este punto de vista y aprende la habilidad de persuadir a otros hacia tus puntos de vista.

En el momento que vivimos, con un 20% de desempleo declarado, las personas que saben venderse en su propio interés son las que más dinero ganan, las que conservan su trabajo cuando las pintan verdes, o las que menos tiempo permanecen sin trabajar cuando han perdido su empleo. Tienen la habilidad de estructurar su vida de tal forma que siempre parece irles bien. Al contrario, en igualdad de condiciones coyunturales, los que no saben vender sus cualidades o negociar para sus más altos intereses son los que se llevan la peor parte, los que se tienen que conformar con menos, o con nada.

Cuando ya sabes lo que quieres y quién te puede ayudar a conseguirlo, llega el momento del proceso de influencia y venta. Primero es necesario conocer a esa persona y establecer compenetración. Para ello, la credibilidad es la cualidad que subyace en todas las relaciones. Las personas de más éxito invierten mucho tiempo y energía construyendo relaciones de gran calidad basadas en la credibilidad, y manteniéndolas en el tiempo.

En el proceso de crear credibilidad, se hacen las preguntas adecuadas para averiguar las necesidades y problemas del otro, y después se escucha atentamente. Se establece una sintonía fina para averiguar qué quiere, qué necesita, qué le falta, cómo y en qué se puede servir al otro. Después llega el momento de presentar soluciones y beneficios. Se dice que tú puedes conseguir lo que quieras en la vida si ayudas a otros a conseguir lo que quieren en la vida.

Si eres capaz de compenetrarte con el otro, averiguar lo que quiere y ofrecerle una solución aceptable, ya estás listo para pedir lo que tú quieres. Sólo tienes que pedir con confianza y seguridad. Este último paso parece obvio, pero el 80% de las personas no remata la faena, y cierra sus reuniones sin pedir nada. Por el contrario, agradece la atención y se va de vacío, esperando una nueva oportunidad.

Si hubiera una sola cosa que tuvieras que aprender para elevar tu autoestima y mejorar tu calidad de vida, ésta sería adquirir el hábito de pedir con confianza cualquier cosa que quieras, a cualquier persona que conozcas. Cuando pides amablemente y con la insistencia suficiente, no puedes perder, sólo puedes ganar. Si obtienes un no, estarás en la misma posición. Pero si consigues un , habrás ganado.

 

#19 Influencia vs. autoestima

In coaching, emprendedores, empresa, motivación, negocio on 24 mayo 2011 at 17:12

La cooperación es la clave de tu éxito. Tu habilidad para interactuar eficazmente con otras personas, para negociar, persuadir y comunicarte con otros para que te ayuden a conseguir tus metas es esencial para tu vida. Sin excepción, las personas mejor pagadas de nuestra sociedad son las que han desarrollado la habilidad de la influencia en sus relaciones profesionales y personales.

Hay una Ley del control que dice que las personas son felices en la misma medida que sienten que tienen el control de sus vidas. Y al revés, son infelices en la misma medida que creen que no tienen el control. Se llama también teoría del centro de control, que dice que cada persona siente que su vida está controlada por factores externos o internos. Quien tiene un centro de control interno piensa que está a cargo de su vida, y que sus decisiones marcan su destino. Por el contrario, quien tiene un centro de control externo cree que su vida está controlada por factores e influencias ajenos. Para ser feliz es necesario que organices tu vida de forma que sientas que controlas prácticamente todo lo que te pasa. Y para eso es crucial tener la habilidad de conseguir cosas a través de otros. Para conseguir cosas importantes es necesario un numeroso grupo de gente. Para desarrollar tu máximo potencial humano necesitas organizar conscientemente un buen número de relaciones cooperativas que te muevan en la dirección que tú quieres ir. Esta habilidad no es optativa si quieres alcanzar una gran autoestima.

Tú puedes influir en otros o dejarte influir por otros. Puedes aprender a persuadir a otros para tu beneficio, o puedes ser persuadido por otros para su beneficio.  Esta es la diferencia entre sentirse poderoso y sentirse impotente, entre ser proactivo y ser víctima. Aprender a servirte de otros habitualmente te hará sentir fuerte y efectivo. Cada vez que logras un objetivo con la ayuda y cooperación de otros, te sientes más competente y confiado. Las personas de más alta autoestima son extremadamente hábiles trabajando eficazmente al lado de muchas otras para su propio beneficio.

En realidad toda tu vida gira alrededor de las relaciones. Ellas determinan tu éxito o tu fracaso, y lo rápido que lo haces. Contribuyen a tu autoestima, así que tu habilidad para influir y persuadir a los demás para merecer su cooperación es parte indispensable de tu camino hacia la meta.

 

#14 Factores del éxito

In liderazgo, motivación, negocio, pensamiento, propósito on 7 abril 2011 at 10:14

Moverte hacia tu máxima competencia requiere que conozcas los factores de tu éxito. Trae al presente las áreas de tu vida y extrae de cada una de ellas las habilidades primordiales necesarias para llevarlas a cabo con maestría. En toda actividad y en toda organización existe una serie de factores, no más de cinco o seis, que determinan el éxito o fracaso. Echa un vistazo a tu vida y escribe qué actividades u ocupaciones, decisiones o actitudes te han facilitado éxitos concretos. Como mucho, el 5% de lo que haces en tu vida contribuye al 95% de tu éxito. A ese 5% lo llamamos puntos de inflexión. Un punto de inflexión es ése que marca tu destino. Es ese punto a partir del cual nada vuelve a ser igual, o algo cambia, o se marca la diferencia. Puedes encontrar que alguna de tus particulares cualidades te llevó a resolver alguna dificultad, o a ver y aprovechar una oportunidad, a conocer a alguien valioso. Apuesta a que esas cualidades que te apoyaron antes te seguirán apoyando siempre.

Cuando tengas dificultades con alguna actividad, seguramente será por tu falta de desempeño en esas habilidades. De la misma forma, cuando tengas éxito en cualquier actividad, será porque dominas esos factores de éxito.

Tu trabajo consiste en analizar tu nivel de competencia puntuando cada factor en una escala de 1 a 10. Por ejemplo, si eres médico de familia, los factores de éxito de tu trabajo pueden ser la atención al paciente, la precisión en el diagnóstico y la prescripción, la concentración, la puntualidad, etc. La falta de rendimiento en cualquiera de estos factores sería un freno para tu éxito y tu autoestima. Comienza analizando tu desempeño en relación con cada factor, y elaborando un plan para ser mejor en cada uno, cada día. Escribe cuál es tu talón de Aquiles, ese punto débil que te frena en cada área de tu vida; qué es eso que haces o que no haces que determina la calidad y la cantidad de tus logros. A menudo, eliminar esa barrera limitante pone tu carrera en el carril rápido. Después, escribe tu compromiso para dedicar tu vida a la mejora continua de todos los factores de éxito que te competen; cuál es tu decisión y cómo la vas a llevar a cabo.

 

#7 ¿Cómo te llevas con el dinero?

In coaching, crecimiento personal, desarrollo personal, emprendedores, empresa, ideas, liderazgo, motivación, negocio, progreso, superación on 10 marzo 2010 at 15:00

Aquí te ofrezco un sencillo experimento:

Termina la frase: “Los ricos son __________”

¿Qué has puesto? ¿Tu respuesta ha sido positiva o negativa? ¿Qué pensamiento ha saltado en tu mente, en primer lugar? ¿Has pensado en palabras como listos, disciplinados, inteligentes? ¿O quizás algo así como avariciosos, explotadores, mentirosos?

Sea como sea que has terminado la frase, debes saber que tus pensamientos acerca del dinero y la gente que lo maneja determinan tu estado mental de riqueza o pobreza; mucho más que tu nivel de estudios o tu estatus social. Nunca serás rico si piensas que la riqueza es mala. Si asocias el dinero con algo negativo, lo repeles.

Ser financieramente próspero no necesariamente significa gastar dinero en cosas muy caras, vivir gordo y feliz, y despreciar al que tiene menos. Es más bien un asunto de conciencia. Tú puedes ser mucho mejor y servir al prójimo más eficazmente si tienes mucho dinero.

Dedicar la vida a luchar por poco te mantiene alejado de tu verdadero potencial. Si no puedes ayudarte a ti mismo, ¿cómo puedes ayudar a otros? Incluso la Hermana Teresa de Calcuta, que entregó su vida a los más necesitados del planeta, necesitó millones para llevar a cabo su labor, que no habría sido posible sin las generosas donaciones de personas y organizaciones ricas.

Una vez más, tu pensamiento te lleva a la acción, que a su vez te da un resultado.

Da la bienvenida al dinero en tu vida.

 

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#5 ¿Cuál es el plan?

In ciencia, coaching, crecimiento personal, desarrollo personal, emprendedores, empresa, ideas, liderazgo, motivación, negocio, progreso, superación on 25 enero 2010 at 22:48

Si ya sabes lo que quieres, es hora de ponerse en acción. Haz un plan, muévete, haz lo necesario, da un paso, y luego otro. ¡Vamos! ¡Hazlo ya! Ahora que sabes qué es lo que vas a hacer, es momento de dedicarse a la acción efectiva.

Te presento algunas ideas que te pueden impulsar a la acción:

1.- Divide tu meta en objetivos que puedas alcanzar a corto plazo. Si quieres ser abogado del Estado y no eres funcionario, quizás el próximo paso sea buscar una oposición que te cuadre. Suponiendo que tengas la carrera… Cada objetivo puede a su vez ser dividido en pequeñas etapas. Cuanto más concreto seas, más fácil verás el camino.

2.- Haz un plan. Una vez hayas puesto por escrito tus objetivos, con sus etapas, planifica en una agenda el momento adecuado para cada paso.

3.- Sé flexible. A medida que vayas cumpliendo etapas, probablemente recibas nueva información que podrás utilizar en tu beneficio, y eso te lleve a hacer cambios.

4.- Ponte a tu propia disposición incondicionalmente. Haz lo que sea necesario hacer.

5.- No permitas que tus pensamientos te limiten y te impidan hacer lo necesario. Obsérvate sintiendo miedo, resistencia, angustia, pereza, y haz lo que haya que hacer de todas formas. Mueve el cuerpo físicamente en dirección al objetivo. Da el siguiente paso. Tu mente se quejará, no lo dudes. Agradece la observación y sigue adelante. Eso es entrenamiento.

6.- Transforma el miedo en excitación. Ambos sentimientos tienen la misma sensación fisiológica, a veces muy evidente: mariposas en el estómago, nerviosismo, sudoración. Cada vez que sientas que tienes miedo, cambia el pensamiento. En lugar de “siento miedo” di “siento excitación”. En realidad el miedo es una ventaja cuando lo conviertes en excitación; mantiene tu mente alerta, tu energía aumenta, tu atención es clara. Exactamente lo que necesitas para atravesar esta situación.

7.- Convierte tu terquedad en determinación. Igual que el miedo y la excitación, la terquedad y la determinación son la misma energía. Llevan consigo fuerza, impulso, constancia. Se trata de cambiar el poder del NO por el poder del . Cuando te des cuenta que estás siendo terco (no quiero), averigua lo que sí quieres y usa tu determinación para dirigirte a ello.

8.- Hazlo como si estuvieras enseñando a alguien. Da ejemplo, aún cuando nadie esté mirando. Sé paciente, preciso, detallista, cuidadoso, primoroso. Usa las cualidades propias de un gran maestro frente a su más preciado pupilo. En realidad eso es lo que representas, lo que haces: enseñarte a ti mismo, a tu mente, tus pensamientos y emociones, a vivir plenamente.

9.- Sé responsable. Responde a cualquier hecho adverso que se te ponga por delante. Úsalo en tu propio beneficio. Utiliza todo para avanzar. Eso es ser responsable.

10.- Aprende a pedir. Pide lo que necesites para alcanzar tu objetivo. Pide ayuda, asistencia, cualquier cosa que sea precisa. Lo peor que puede pasar es que no te lo den. Tienes todo que ganar y nada que perder. No esperes que los demás adivinen tus necesidades, ni siquiera tus seres más queridos. Nadie debería saber, por mucho que te amen y te conozcan, lo que necesitas. Házselo saber a medida que surja la necesidad.

Y sobre todo, hazlo con amor. Sé amoroso contigo mismo y con los demás. No te obsesiones tanto que el objetivo se haga desagradable. Sé honesto, bondadoso y generoso. Y disfruta del proceso.

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#3 ¿Qué quieres?

In ciencia, coaching, crecimiento personal, desarrollo personal, emprendedores, empresa, ideas, liderazgo, motivación, negocio, progreso, superación on 5 enero 2010 at 12:04

La mayoría de la gente no sabe lo que quiere en la vida. No podría hacer una lista, por orden de prioridad, de las diez cosas que quiere ser, hacer y tener. Este simple hecho, que llamaremos la lista, nos guía en la elección de las continuas oportunidades que nos da la vida; nos ayuda a establecer nuestras metas y objetivos. Contesta a la pregunta ¿Qué voy a hacer con el resto de mi vida?

Cuando confecciones tu lista, sé concreto, exacto. Escribe todo lo que quieres ser, hacer y tener. Tómate tu tiempo. Incluye todos tus deseos materiales, morales, emocionales, físicos y espirituales. Sin límite.

¿Ya? Bien, ahora revisa la lista. De todo lo que has escrito, ¿qué es lo que realmente quieres, y qué es lo que te parece que deberías querer? ¿De verdad quieres un Rolls-Royce, o es sólo un símbolo de algo? Tacha de la lista todo aquello que no quieres realmente.

Revisa la lista de nuevo. Para cada punto de la lista, pregúntate: ¿Cumple con mi propósito, mi misión y mi visión? ¿Estoy dispuesto a hacer lo necesario? Cuando surja un no, elimina el punto de la lista, déjalo ir. Ciao, Adiós. Bye bye.

Mira a ver si hay alguna contradicción entre puntos. Si quieres ganar un campeonato mundial de zampador de salchichas y también quieres ganar una medalla olímpica de natación, probablemente estás incurriendo en una contradicción. Cuando detectes un conflicto, escoge lo que más quieras, y borra lo otro de la lista.

Clasifica cada punto por prioridad. P1, P2 o P3. Si tienes más de 10 P1, tacha todas las P3. Sigue eliminando, hasta que tengas 10 prioridades en orden.

Revisa la nueva lista. ¿Qué es lo más importante? Táchalo y pásalo a una hoja nueva, y así sucesivamente hasta que tengas la lista de diez en una nueva hoja, por orden de importancia.

Para cada punto, escribe la respuesta a esta pregunta: ¿Cómo sabré que lo he logrado? Sé exacto y concreto, así sabrás qué puedes tachar de la lista y poner algo nuevo.

¡Enhorabuena! Contempla tu plan de vida.

Teniendo en cuenta que el día tiene 24 horas, y que tu tiempo en la Tierra es limitado, quizás no consigas todo. Algunas cosas llegarán y serán sustituidas por otras. Sin embargo, ciertos puntos, como “vivir sano”, o “ser feliz”, te pueden llevar toda la vida, aunque vivas 100 años.

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